La primera vez que oí hablar del "Camino del Rey" fue a mediados de los noventa, en la Facultad de Ciencias de Córdoba, donde había un grupo de escalada con el que un amigo mío hacía de vez en cuando salidas; al regreso de una de ellas me describió un lugar asombroso por su belleza y peligrosidad, un lugar más propio de una escena del Señor de los Anillos que de un rincón de Andalucía.
El lugar al que me refiero es una vía o paso que tiene un recorrido de unos 3 km y que fue construido en las paredes del Desfiladero de los Gaitanes, en El Chorro, provincia de Málaga; en algunos tramos la anchura de la pasarela mide menos de un metro y todo el camino pende por encima del río, hasta 100 metros de altura, cuya corriente de agua labró este profundo corte en la roca de paredes casi verticales.
Recibe el nombre de caminito o camino del rey debido a que el rey Alfonso XIII lo tuvo que recorrer en 1921 para asistir a la inauguración de la presa del Conde del Guadalhorce, puesto que el paso se construyó como vía de servicio para acceder a las instalaciones hidroeléctricas de la presa.
Con el abandono de las instalaciones, la vía se fue deteriorando y con el tiempo comenzó a atraer a los frikis del riesgo a tal punto que hubo que lamentar desgracias personales por sobredosis de aceleración gravitatoria. Las autoridades terminaron por cerrar el acceso e imponer fuertes sanciones económicas al que se pasee por allí; hoy día parece que hay un proyecto de restauración. No te pierdas los vídeos grabados con cámara subjetiva.






